
Este pala de pádel Siux lágrima es un modelo ideal para un nivel intermedio y destaca por Manejabilidad.
P.V.P 270€
229.95€
La Siux Pegasus Elite 2026 nos ha parecido una pala muy completa desde las primeras sesiones, de esas que encajan muy bien en un juego polivalente y con intención. Se mueve en un punto muy interesante entre control, potencia y tacto firme, así que la vemos especialmente acertada para jugadores intermedios ambiciosos y avanzados que quieren precisión sin quedarse cortos cuando aprietan. No es un modelo blando ni una pala que haga el trabajo sola, pero precisamente ahí está parte de su gracia. Si nos gusta sentir bien el impacto y construir el punto con criterio, esta versión tiene bastante sentido.
Lo primero que notamos al entrar en pista fue un tacto medio-duro, firme y bastante crujiente, muy marcado por las caras de carbono 3K y el núcleo EVA PRO. La bola deforma poco en el impacto y la respuesta sale directa, con una sensación precisa que transmite bien dónde hemos contactado. Aun así, no llega a sentirse como una piedra, porque la goma EVA PRO deja un pequeño margen de amortiguación que evita que todo resulte excesivamente seco. Esa combinación entre tacto firme y respuesta controlada es la que define gran parte de la personalidad de esta Siux.
También nos convenció rápido la construcción general. El marco de carbono le da una base sólida, el balance medio ligeramente elevado ayuda a empujar la bola sin volverla torpe y el acabado mate arenoso deja una sensación de producto bien rematado. En mano se percibe estable, compacta y con una rigidez del plano que favorece mucho el golpe limpio. Además, la superficie rugosa se nota desde el primer día en los golpes donde buscamos agarre de bola y más intención en el efecto.
Desde atrás es una pala que pide participar en el golpe. A bajas velocidades, la salida de bola es controlada y el núcleo EVA PRO no expulsa la bola por sí solo, así que para levantar globos profundos hay que trabajar con piernas, preparar bien y acompañar el gesto. Eso hace que no sea la opción más amable para quien vive siempre en defensa o viene de modelos redondos y de balance bajo mucho más fáciles. Aquí la recompensa llega cuando entramos de verdad en la bola y no cuando esperamos ayuda gratuita del material.
Cuando subimos el ritmo, cambia bastante la película. La trayectoria aparece más lineal y penetrante, con ese punto de firmeza que hace que el golpe salga limpio y con intención, y el balance medio ayuda a generar potencia sin exigir un esfuerzo exagerado. En defensa activa nos ha gustado porque permite pasar de bloquear a contraatacar con bastante solvencia, sobre todo cuando encontramos la pelota delante. Una vez nos adaptamos, transmite una estabilidad muy buena en bloqueos y contraataques, algo que se agradece mucho en intercambios donde hay que reaccionar rápido.
Eso sí, en bolas bajas cerca del cristal no perdona por simple oficio. Hay que meter un swing limpio y preciso para que la pelota no se quede corta, y ahí se nota que esta versión está más pensada para un jugador técnico que para uno puramente conservador. Incluso así, el punto dulce ayuda más de lo que suele pasar en palas firmes de este perfil. Desde el fondo, nos deja claro que funciona mejor cuando defendemos con intención de activar el punto y no solo sobrevivir. Además, en slices y bolas cortadas el acabado mate y arenoso aporta un agarre extra que ayuda a que la trayectoria salga más baja y con más intención.
En la red nos ha parecido una de sus zonas más agradecidas por cómo se mueve para ser una pala en forma de lágrima con balance medio. La cabeza no oscila de más en contactos rápidos y la sensación general es de manejabilidad alta y buena velocidad de manos, algo muy útil en voleas cortas y cambios súbitos entre defensa y ataque. El grip estándar también suma, porque permite sujetarla con seguridad sin tener que apretar en exceso. En partidos largos eso se traduce en menos fatiga en el antebrazo y más comodidad para mantener el nivel de juego.
Con gesto corto, las voleas salen tensas y con peso, y las bandejas mantienen una línea bastante precisa gracias al control que da el tacto firme. Donde más se nota el acabado mate y arenoso es en los golpes con intención de cortar la bola: bandejas y víboras muerden bien, se quedan bajas y salen con ese punto de mordiente que complica mucho la devolución. El rugoso ayuda a que la bola agarre la cara y coja efecto de verdad, no solo en la sensación de contacto. También en slices y toques con más mano se aprecia un extra de agarre que da más confianza para buscar ángulos.
Por construcción, tacto firme y balance medio ligeramente elevado, es una pala que transmite bien la energía cuando aceleramos con decisión. No estamos ante un modelo de potencia bruta ni de ayuda automática, así que el remate aquí encaja más con un jugador que arma bien el golpe y aprovecha la respuesta lineal del carbono 3K y la EVA PRO. Además, la superficie rugosa suma en los golpes liftados, porque la bola agarra mejor la cara y sale con más intención de efecto. En ese tipo de remate técnico se nota ese plus de mordiente que hace que la bola tenga más vida después del bote.
El equilibrio entre ambas cosas está muy bien resuelto. La potencia aparece cuando aceleramos de verdad, con una bola limpia, penetrante y bastante directa, mientras que el control nace de un tacto firme que deja sentir muy bien el impacto. El carbono 3K y el núcleo EVA PRO forman un conjunto muy coherente para quien quiere precisión en golpes agresivos y no una respuesta blanda o demasiado elástica. No es una pala de potencia gratuita, pero sí una de potencia medida y control muy alto para jugadores con técnica.
El punto dulce es generoso y está bien repartido, algo que se agradece mucho en una pala con tacto medio-duro. En golpes descentrados perdona más que otros modelos firmes y con más peso en la cabeza, así que el sweet spot ayuda a mantener control y estabilidad incluso cuando no impactamos perfecto.
Nos ha gustado porque se deja mover bien y no transmite sensación de pala torpe, algo meritorio en una lágrima con balance medio. El grip estándar resulta cómodo, permite un agarre seguro sin apretar demasiado y eso ayuda a reducir la fatiga en el antebrazo cuando el partido se alarga.
Su PVP oficial es de 270 €, aunque en el momento de elaborar esta review la hemos encontrado por 210,6 € en tiendas especializadas. Por precio se mete en la gama profesional/top, y a ese nivel se espera precisamente lo que vemos aquí: carbono 3K, marco de carbono, goma EVA PRO, buen acabado y un rendimiento serio para jugadores exigentes. Como pasa a menudo en pádel, con el avance de la temporada estos modelos suelen bajar, y cuando se acerca la siguiente versión es habitual encontrar descuentos interesantes. En ese contexto, comprar una pala así ya rebajada suele ser una de las mejores formas de sacar una relación calidad/precio muy sólida sin renunciar a materiales premium.
La vemos muy bien enfocada a jugadores intermedios y avanzados que buscan una pala equilibrada, con tacto firme y un juego polivalente tirando a técnico. Encaja especialmente con quien construye el punto, sabe defender con intención y luego activar el contraataque con control y buena dirección. También la recomendaríamos a quienes valoran más la precisión en golpes agresivos que la ayuda automática de una goma blanda. Si, en cambio, buscamos una pala muy fácil, muy blanda o potencia bruta sin necesidad de técnica, hay perfiles más adecuados que esta Pegasus.
Nosotros la compraríamos si buscáramos una Siux de tacto firme, bien construida y con mucho sentido para un juego polivalente. Tiene control, tiene pegada cuando la aceleramos y se mueve mejor de lo que uno espera por forma y balance. No regala nada, pero cuando ponemos técnica responde con una precisión muy seria. Para un jugador que quiera crecer con una pala equilibrada y con carácter, nos parece una opción muy convincente.
Nuestro recomendador te ayuda a escoger la pala que mejor se adapta a ti, a tu hijo o a tu amigo para hacerle el mejor regalo.