
Este pala de pádel Adidas diamante es un modelo ideal para un nivel intermedio y destaca por Salida de Bola.
P.V.P 390€
292.50€
La Adidas Metalbone 3.5 Ale Galan 2026 llega como el modelo signature de Alejandro Galán, una de esas palas pensadas para jugar con intención y mandar cerca de la red. Nosotros la vemos muy alineada con ese perfil de jugador de revés o de pista alta que busca potencia seria sin perder un control utilizable cuando acelera el juego. Mantiene el ADN Metalbone, pero en pista nos ha parecido una versión más amable que otras entregas más duras de la saga. Si tu pádel pasa por volear, bandejear y castigar la bola arriba, aquí hay mucho que rascar.
Lo primero que notamos fue un tacto medio bastante agradable, más fácil de llevar que la versión HRD, aunque sigue conservando ese golpeo firme y estable que aporta el carbono aluminizado 16K. No es una pala de tacto blando ni una de esas que hunden demasiado la bola, pero tampoco resulta seca en exceso en los primeros minutos. Esa mezcla le sienta bien porque hace que el impacto sea claro y limpio, sin volverse áspero. Desde el arranque ya transmite que está hecha para pegar fuerte, pero sin castigar tanto como otras diamante más rígidas.
La salida de bola es alta y eso se nota enseguida en los intercambios iniciales, sobre todo cuando no llegamos perfectamente colocados. La bola sale con velocidad y precisión, y esa ayuda extra hace que la adaptación sea rápida para una pala de perfil profesional. También nos gustó que el balance alto se pueda retocar con el sistema Weight & Balance, aunque conviene tener claro que nunca se convierte en una pala de balance bajo; como mucho la llevamos a un medio-alto. El marco octogonal aporta esa rigidez torsional tan propia de la saga, pero pide un buen protector porque los roces pueden pasar factura en lo estético.
Con su forma diamante oversize, el balance alto modificable y la goma EVA Soft Performance, esta versión ayuda más desde atrás de lo que solemos esperar en una pala de este corte. Frente a la HRD, nos ha parecido más agradecida y más llevadera cuando toca defender o reconstruir el punto. La salida de bola muy alta facilita levantar globos profundos y salir de situaciones apretadas con menos esfuerzo del habitual. Ahí es donde se nota que Adidas ha afinado el conjunto para que no todo dependa de tener el brazo perfecto en cada bola.
En los globos largos nos dio buenas sensaciones porque el tacto medio evita que la pelota se hunda en exceso, así que podemos darle profundidad con control razonable. No llega al control de una pala redonda o de una lágrima más neutra, pero el plano se siente estable y permite enlazar defensa y ataque con bastante naturalidad. Cuando buscamos una bajada de pared, la respuesta es regular y limpia: la bola sale tensa sin necesidad de acelerar demasiado y mantiene una trayectoria estable. Esa estabilidad hace que la pala tenga más orden del que suele asociarse a una diamante potente.
Aun así, aquí hay una condición clara: funciona mejor si jugamos activos. Si entramos en la bola, preparamos bien y queremos tomar la iniciativa desde atrás, responde muy bien; si esperamos que la pala haga el trabajo sola, el rendimiento se vuelve bastante más normal. Ese matiz nos parece importante porque define muy bien a quién va dirigida. No es una pala pasiva, pero sí una diamante que ayuda más que muchas rivales de su segmento cuando toca defender.
En la red es donde más claro vimos su equilibrio entre salida de bola y firmeza. Las voleas salen tensas sin pedir un gesto exagerado, y eso da mucha confianza cuando queremos apretar rápido y quitar tiempo al rival. En bloqueos también se mueve bien porque la pelota rebota limpia y no se hunde, incluso cuando enfrente hay bastante peso de bola. No es la pala más rápida de manos del mercado, pero cerca de la red se siente estable y muy fiable.
Las bandejas nos salieron profundas sin demasiada complicación, algo que encaja muy bien con ese tacto medio y con la rigidez del plano. En la víbora, el sistema de placas tiene bastante sentido porque podemos ajustar el peso a nuestro estilo y hacer que el golpe se sienta más rápido o con más carga. Ahí también entra en juego el acabado rugoso, que ayuda a que la bola agarre mejor y nos dé un extra de mordida y ángulo en el golpe cortado. No es una pala especialmente ágil, pero sí una de esas que en la red te dejan jugar con seguridad y con intención ofensiva.
En el remate mantiene muy bien la esencia Metalbone: potencia alta, golpe seco y buena facilidad para generar profundidad. En el plano la bola sale rápida y con buena proyección, y el tacto medio hace que incluso cuando no impactamos perfecto la respuesta siga siendo agradecida. No nos pareció tan extrema como una HRD Hard Plus, pero sigue estando en la zona alta de potencia dentro del catálogo de Adidas.
A nivel de rendimiento puro, esta Adidas se mueve en un equilibrio muy claro entre potencia máxima configurable y un control suficiente para jugadores técnicos. Con los tornillos montados, la potencia está en ese nivel 10 que se espera de una Metalbone tope de gama, y la bola sale con mucha velocidad y precisión. El control se queda alrededor de un 8 por su forma diamante oversize, así que no tiene el sweet spot ni la dirección fácil de una pala más redonda. A cambio, nos da ese punto agresivo que buscan los jugadores de pista alta que quieren apretar sin renunciar a cierta comodidad. Dentro de la propia marca, la situamos muy arriba en potencia, incluso por encima de la Arrow Heats 2026 y muy cerca de la HRD Hard Plus, aunque un pequeño escalón por debajo de esta última en exigencia bruta.
La sensación que nos dejó el punto dulce es de término medio: no es enorme, pero tampoco castiga demasiado cuando el impacto no entra perfecto. En golpes rápidos y en defensa mantiene buena estabilidad en descentrados, y por eso desde atrás se siente más agradecida que la HRD.
Con un peso entre 345 y 360 gramos y la opción de aligerarla hasta 12 gramos quitando tornillos, tenemos bastante margen para ajustar sensaciones sin salir del concepto de balance alto o medio-alto. No es la más maniobrable, pero nos gustó que la energía se absorba en la bola y no viaje a la muñeca, algo que mejora la comodidad general y hace el golpeo más limpio.
Estamos ante una pala de gama profesional/top, y su precio de referencia se mueve entre 385 y 390 €. En este rango se espera una construcción premium, tecnologías de personalización reales, materiales como carbono aluminizado y un rendimiento orientado claramente a jugadores exigentes. Es una inversión seria para quien prioriza prestaciones en pista por encima de todo. Como suele pasar con los modelos de temporada, lo normal es que el precio vaya bajando con los meses, y cuando se acerca la siguiente versión es habitual encontrar descuentos muy interesantes. De hecho, las palas del año anterior suelen ser las que mejor relación entre rendimiento y precio dejan dentro del segmento alto.
Nos parece una pala muy bien enfocada para jugadores de revés o para quienes viven agresivos arriba, con buena técnica de volea, bandeja y smash. Si tu juego es de bola alta, de tomar la red y de acelerar con control, esta Metalbone tiene sentido y además encaja muy bien con el estilo que representa Ale Galán. También la vemos apropiada para quien quiere potencia, pero no desea un tacto excesivamente duro como el de otras versiones más radicales. En cambio, si buscas tacto blando, una pala más redonda o esperas que el material te resuelva solo las situaciones, aquí probablemente no vas a sacarle todo el partido.
Nosotros la vemos como una Metalbone muy seria, potente y bastante más accesible que otras versiones duras de la saga. Si eres un jugador avanzado o profesional y quieres una pala signature con pegada, personalización y mejor comportamiento desde atrás de lo habitual en una diamante, esta Adidas Metalbone 3.5 Ale Galan 2026 tiene argumentos de sobra. Si tu prioridad es la maniobrabilidad pura o el control fácil de una redonda, miraríamos otro perfil.
Nuestro recomendador te ayuda a escoger la pala que mejor se adapta a ti, a tu hijo o a tu amigo para hacerle el mejor regalo.